QUE ALEGRIA SERVIR JUNTO A MI GRAN AMIGO Y HERMANO SACERDOTE!!!
PADRE JUAN BRAULIO CORNEJO!!!
EN LA FOTO CON EL PADRE DANIEL DE ARGENTINA
lunes, 27 de octubre de 2008
martes, 22 de julio de 2008
viernes, 7 de marzo de 2008
sábado, 1 de marzo de 2008
Aporte del Padre César Antonio Márquez Carrasco
Estimada Hilda:
Junto con saludarte y orar a Dios por su bendición para contigo y tus seres queridos, quiero felicitarte por tu iniciativa de tener una página donde se muestre el sentido de los cantos en la Eucaristía, es por eso que te envío unas sugerencias que es necesario tener:
El Gloria es un antíquísimo y venerable himno en la Iglesia, su origen se remonta probablemente en el s. II y III. Originariamente no fue compuesto para la misa, sino para la oración de la mañana, en la Eucaristía entró al celebrar la navidad y sólo cuando la celebración era presidida por el Obispo hasta que en siglo XI se encuentra en todas las fiestas y domingos. Tiene el texto tomado de Lucas 2, 14.
El Salmoes de tradición judía, los cuales eran siempre cantados
La Presentación de las ofrendas: puede también cantarse cantos al Espíritu Santo.
El Santo: Coloca los textos bíblicos, porque debe contener siempre su base bíblica: Isaías 6, 3 "Santo, Santo, Santo es el Señor; llena está toda la tierra de su gloria" (texto paralelo apoc 4, 8); y Mateo 21, 9 "Hosanna al Hijo de David, ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
Antífonas en plegarias eucarísticas: si se hacen tienen que ser netamente cristológicas y nada más y lás únicas autorizadas para hacerlo son las plegarias en misas con niños.
Silencio: es muy importante que después de la comunión promovamos el silencio, el cual debe recoger la gracia en la cual hemos participado, que es recibir el Cuerpo de Cristo para nuestra propia vida. y que los coros no tengan la tentación de rellenar todos los espacias, porque el silencio también es parte de la liturgia.
Se despide en Cristo y María
Padre César
Junto con saludarte y orar a Dios por su bendición para contigo y tus seres queridos, quiero felicitarte por tu iniciativa de tener una página donde se muestre el sentido de los cantos en la Eucaristía, es por eso que te envío unas sugerencias que es necesario tener:
El Gloria es un antíquísimo y venerable himno en la Iglesia, su origen se remonta probablemente en el s. II y III. Originariamente no fue compuesto para la misa, sino para la oración de la mañana, en la Eucaristía entró al celebrar la navidad y sólo cuando la celebración era presidida por el Obispo hasta que en siglo XI se encuentra en todas las fiestas y domingos. Tiene el texto tomado de Lucas 2, 14.
El Salmoes de tradición judía, los cuales eran siempre cantados
La Presentación de las ofrendas: puede también cantarse cantos al Espíritu Santo.
El Santo: Coloca los textos bíblicos, porque debe contener siempre su base bíblica: Isaías 6, 3 "Santo, Santo, Santo es el Señor; llena está toda la tierra de su gloria" (texto paralelo apoc 4, 8); y Mateo 21, 9 "Hosanna al Hijo de David, ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
Antífonas en plegarias eucarísticas: si se hacen tienen que ser netamente cristológicas y nada más y lás únicas autorizadas para hacerlo son las plegarias en misas con niños.
Silencio: es muy importante que después de la comunión promovamos el silencio, el cual debe recoger la gracia en la cual hemos participado, que es recibir el Cuerpo de Cristo para nuestra propia vida. y que los coros no tengan la tentación de rellenar todos los espacias, porque el silencio también es parte de la liturgia.
Se despide en Cristo y María
Padre César
miércoles, 27 de febrero de 2008
LOS CANTOS DE LA EUCARISTÍA: SU SENTIDO
(Los cantos precedidos de *asterisco deberían respetar el texto del misal o del leccionario)
CANTO DE ENTRADA.
Acompaña la apertura de la celebración. Convida a la asamblea a entrar en la acción común y la dispone a la alabanza. la asamblea debe saber cantarlo bien, y debe ser lo suficientemente largo como para que dé la sensación de "estar haciendo algo juntos". Deber tener más carácter de himno y de marcha que de meditación.
Que sea un canto que dé el tono litúrgico del día: En los tiempos fuertes será muy claramente propio del tiempo. En el tiempo ordinario debe hacer referencia al tema del evangelio del día o se centrará en ideas de asamblea litúrgica, reunión en torno a Cristo, camino común... Debe durar desde la salida de los ministros, hasta su llegada a la sede.
La música y las palabras crean el ambiente espiritual propicio que ayuda a los participantes a entrar en comunión con el misterio del tiempo, del día o de la fiesta que se celebra. En una misa más festiva, acompaña el ingreso en procesión del sacerdote que preside y de los demás ministros y acólitos.
Puede ser un canto entonado por todos juntos, o un diálogo entre el coro y la asamblea.
SEDE: Asiento destacado desde el cual el obispo o sacerdote presiden una celebración.
ACTO PENITENCIAL.
Es el "canto del perdón", que nos ayuda a reconocernos pecadores y necesitados de la misericordia del Señor para celebrar y para vivir consecuentemente nuestra vida cristiana. "Señor, ten piedad; Cristo, ten piedad; Señor ten piedad", es el texto que aparece en el misal. Se puede musicalizar ese texto o bien componer otro. Si se compone uno nuevo, hay que cuidar el sentido del canto: es para pedir perdón por nuestros pecados, faltas, limitaciones, y confiar en el perdón y la fuerza que nos regala el Señor.
*GLORIA.
El "Gloria" cierra el acto penitencial. El texto del Misal: "Gloria a Dios en le cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor, etc...), es el que debería ser musicalizado. Lamentablemente existen aún pocas musicalizaciones buenas, o fáciles, o juveniles, por eso a menudo se reemplaza por otros cantos similares. Hay que estimular la creación de nuevas melodías para el "Gloria" del misal.
CANTO ANTES DE LA LITURGIA DE LA PALABRA.
En ciertas comunidades se abre paso la costumbre de iniciar la Liturgia de la Palabra con un canto especial, cuyo tema sea la Palabra de Dios, o nuestra apertura a ella. No es necesario, pero es bueno para ocasiones especiales.
*SALMO RESPONSORIAL.
Este salmo es el canto que centra la “Liturgia de la Palabra” ("lecturas") de la misa; es bueno no cambiarlo por otro canto. Durante el Salmo Responsorial todos oran con las palabras que la misma Escritura nos ha dejado para expresar la diversidad de los sentimientos de la fe. No se puede sustituir por ningún otro canto que no sea Palabra de Dios.
Es bueno, asimismo, aprender a cantarlo, hallarle música. Sale muy bien (y es conforme a una antigua tradición de la Iglesia) cuando las estrofas las canta un solista hombre o mujer, y la antífona toda la asamblea junta. Si no se cuenta con un salmo musicalizado, se pueden leer las estrofas y cantar una antífona adecuada (por ejemplo algún canto breve de Taizé).
LA PROFESIÒN DE FE
“El Credo” no es un himno para ser cantado, sino una afirmación para ser proclamada con juntamente con toda la asamblea
*ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO.
Aleluya significa "Alaben a Yahvé", y en la historia del cristianismo ha sido una aclamación pascual: ¡Alaben a Yahvé porque Jesucristo ha resucitado! La alegre aclamación del Aleluya antes del Evangelio, prepara a la escucha de la Palabra de Jesucristo y acompaña, en las misas festivas, la procesión del diácono o sacerdote que lo proclamará.
En las normas del Misal dice que de no cantarse, es mejor eliminarlo: ¡tan importante se considera cantarlo! El leccionario contiene, para cada Evangelio, un versículo propio que puede ser leído o cantado entre los Aleluya. En los cuarenta días de la Cuaresma no se canta el Aleluya, sino que se sustituye por otro canto breve de aclamación al Evangelio, pero que no contenga la palabra "aleluya". El Aleluya se vuelve a cantar solamente en la Pascua, para anunciar la resurrección de Cristo.
En algunas comunidades se canta también el Aleluya u otro canto breve al final de la lectura del Evangelio.
PRESENTACION DE LAS OFRENDAS.
Mientras se prepara el altar y se llevan a él los dones del pan y del vino, y las ofrendas de los fieles, la asamblea se dispone a acoger el don por excelencia: Cristo, que se ofrece a sí mismo al Padre. Él es quien se ofrece. Nosotros sólo presentamos al Padre nuestros dones. Se puede acompañar de un canto, sobre todo si hay procesión; en -misas más sencillas no es necesario cantar. Se puede interpretar música instrumental adecuada al momento.
****Es un momento de meditación. Es adecuado para el silencio o música de fondo.
* “SANTO”
El "Santo" es el único canto que en el misal se anuncia como canto: "Por eso, con los ángeles y los arcángeles te alabamos cantando....". Es bueno cantarlo siempre y no cambiar el hermoso texto bíblico de Isaías de su texto tradicional y uniéndola con la aclamación a Jesucristo al empezar su misterio pascual en la entrada a Jerusalén Se le pueden inventar diversas melodías. Es un canto vivo y alegre, una verdadera profesión de fe. La asamblea aclama a Dios con absoluta gratuidad, por su santidad,
ANTÍFONAS DURANTE LA PLEGARIA EUCARÍSTICA.
En muchas comunidades se interrumpe la Plegaria eucarística varias veces con antífonas breves. Es bueno que sean realmente breves y ojalá con textos que estén en armonía con la Plegaria eucarística. Sirven muchos de los cantos de Taizé, pero seria bueno componer nuevos.
*CORDERO DE DIOS.
Después del Padre Nuestro tienen lugar dos gestos que introducen a la comunión: el gesto de la paz y la fracción del pan. En muchos lugares se ha dado la desaparición práctica de este canto, siendo sustituido por los llamados "cantos de paz". Estos cantos, no están previstos en el Misal. Estos cantos han aparecido por el deseo de resaltar los aspectos de unión de la asamblea que la celebración supone. Además, en la mayoría de cantos de paz utilizados hay muy poca referencia cristiana directa (las letras dicen que estamos o debemos estar unidos, pero dicen muy poco que Jesucristo es el que realiza esta unión).
Mientras el sacerdote parte el pan y prepara el momento de la comunión, la asamblea confiesa el sentido del rito que está por celebrar tomando las palabras de Juan Bautista: Cristo es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Felices los que están invitados a comulgar de ese pan como un solo cuerpo.
El Cordero de Dios puede cantarse o recitarse. Si se canta es bueno considerar atentamente su duración, de modo que coincida con la acción del sacerdote.
CANTOS DE COMUNION.
La comunión es el rito cumbre de la eucaristía. Acompañarlo con música instrumental y cantos ayuda a vivirlo en el ambiente festivo, reflexivo y fraterno que lo caracteriza. Los cantos expresan la unidad de quienes se acercan al mismo altar y el gozo de participar en el anticipo del banquete del Reinado de Dios.
Los cantos pueden aludir a la comunión misma o a los motivos particulares de la eucaristía que se celebra o del tiempo litúrgico que se está viviendo. La función del coro es particularmente importante en estos cantos, ya que la asamblea está moviéndose para la comunión. Una vez finalizado el rito, se puede convidar a todos a cantar un canto meditativo, de acción de gracias. La comunión, sobre todo en misas diarias, puede ser un momento acompañado sólo de música instrumental. En cualquier caso, los cantos o la música de comunión son para acompañar la comunión de la asamblea, de modo que no es adecuado usar cantos demasiado movidos o con aplausos.
CANTO MEDITATIVO.
En muchas comunidades se usa cantar un canto meditativo, tranquilo, después de finalizado el rito de la comunión. Ayuda a dar valor a ese momento y a la oración personal que despierta el encuentro con Jesús.
CANTO FINAL.
Este canto no forma parte de la tradición de la Iglesia, pero es muy querido en las comunidades de nuestro continente, generalmente con un sentido mariano (dedicado a la Virgen María), de acción de gracias (por la liturgia vivida o por la vida) o de misión (ya que al salir de la misa volvemos a retomar nuestro compromiso por el Reino). Tiene sentido sólo si es un canto con la asamblea presente. El animador debe motivarla a permanecer en la iglesia. Si se está disolviendo, más vale acompañar el momento con música instrumental
CANTO DE ENTRADA.
Acompaña la apertura de la celebración. Convida a la asamblea a entrar en la acción común y la dispone a la alabanza. la asamblea debe saber cantarlo bien, y debe ser lo suficientemente largo como para que dé la sensación de "estar haciendo algo juntos". Deber tener más carácter de himno y de marcha que de meditación.
Que sea un canto que dé el tono litúrgico del día: En los tiempos fuertes será muy claramente propio del tiempo. En el tiempo ordinario debe hacer referencia al tema del evangelio del día o se centrará en ideas de asamblea litúrgica, reunión en torno a Cristo, camino común... Debe durar desde la salida de los ministros, hasta su llegada a la sede.
La música y las palabras crean el ambiente espiritual propicio que ayuda a los participantes a entrar en comunión con el misterio del tiempo, del día o de la fiesta que se celebra. En una misa más festiva, acompaña el ingreso en procesión del sacerdote que preside y de los demás ministros y acólitos.
Puede ser un canto entonado por todos juntos, o un diálogo entre el coro y la asamblea.
SEDE: Asiento destacado desde el cual el obispo o sacerdote presiden una celebración.
ACTO PENITENCIAL.
Es el "canto del perdón", que nos ayuda a reconocernos pecadores y necesitados de la misericordia del Señor para celebrar y para vivir consecuentemente nuestra vida cristiana. "Señor, ten piedad; Cristo, ten piedad; Señor ten piedad", es el texto que aparece en el misal. Se puede musicalizar ese texto o bien componer otro. Si se compone uno nuevo, hay que cuidar el sentido del canto: es para pedir perdón por nuestros pecados, faltas, limitaciones, y confiar en el perdón y la fuerza que nos regala el Señor.
*GLORIA.
El "Gloria" cierra el acto penitencial. El texto del Misal: "Gloria a Dios en le cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor, etc...), es el que debería ser musicalizado. Lamentablemente existen aún pocas musicalizaciones buenas, o fáciles, o juveniles, por eso a menudo se reemplaza por otros cantos similares. Hay que estimular la creación de nuevas melodías para el "Gloria" del misal.
CANTO ANTES DE LA LITURGIA DE LA PALABRA.
En ciertas comunidades se abre paso la costumbre de iniciar la Liturgia de la Palabra con un canto especial, cuyo tema sea la Palabra de Dios, o nuestra apertura a ella. No es necesario, pero es bueno para ocasiones especiales.
*SALMO RESPONSORIAL.
Este salmo es el canto que centra la “Liturgia de la Palabra” ("lecturas") de la misa; es bueno no cambiarlo por otro canto. Durante el Salmo Responsorial todos oran con las palabras que la misma Escritura nos ha dejado para expresar la diversidad de los sentimientos de la fe. No se puede sustituir por ningún otro canto que no sea Palabra de Dios.
Es bueno, asimismo, aprender a cantarlo, hallarle música. Sale muy bien (y es conforme a una antigua tradición de la Iglesia) cuando las estrofas las canta un solista hombre o mujer, y la antífona toda la asamblea junta. Si no se cuenta con un salmo musicalizado, se pueden leer las estrofas y cantar una antífona adecuada (por ejemplo algún canto breve de Taizé).
LA PROFESIÒN DE FE
“El Credo” no es un himno para ser cantado, sino una afirmación para ser proclamada con juntamente con toda la asamblea
*ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO.
Aleluya significa "Alaben a Yahvé", y en la historia del cristianismo ha sido una aclamación pascual: ¡Alaben a Yahvé porque Jesucristo ha resucitado! La alegre aclamación del Aleluya antes del Evangelio, prepara a la escucha de la Palabra de Jesucristo y acompaña, en las misas festivas, la procesión del diácono o sacerdote que lo proclamará.
En las normas del Misal dice que de no cantarse, es mejor eliminarlo: ¡tan importante se considera cantarlo! El leccionario contiene, para cada Evangelio, un versículo propio que puede ser leído o cantado entre los Aleluya. En los cuarenta días de la Cuaresma no se canta el Aleluya, sino que se sustituye por otro canto breve de aclamación al Evangelio, pero que no contenga la palabra "aleluya". El Aleluya se vuelve a cantar solamente en la Pascua, para anunciar la resurrección de Cristo.
En algunas comunidades se canta también el Aleluya u otro canto breve al final de la lectura del Evangelio.
PRESENTACION DE LAS OFRENDAS.
Mientras se prepara el altar y se llevan a él los dones del pan y del vino, y las ofrendas de los fieles, la asamblea se dispone a acoger el don por excelencia: Cristo, que se ofrece a sí mismo al Padre. Él es quien se ofrece. Nosotros sólo presentamos al Padre nuestros dones. Se puede acompañar de un canto, sobre todo si hay procesión; en -misas más sencillas no es necesario cantar. Se puede interpretar música instrumental adecuada al momento.
****Es un momento de meditación. Es adecuado para el silencio o música de fondo.
* “SANTO”
El "Santo" es el único canto que en el misal se anuncia como canto: "Por eso, con los ángeles y los arcángeles te alabamos cantando....". Es bueno cantarlo siempre y no cambiar el hermoso texto bíblico de Isaías de su texto tradicional y uniéndola con la aclamación a Jesucristo al empezar su misterio pascual en la entrada a Jerusalén Se le pueden inventar diversas melodías. Es un canto vivo y alegre, una verdadera profesión de fe. La asamblea aclama a Dios con absoluta gratuidad, por su santidad,
ANTÍFONAS DURANTE LA PLEGARIA EUCARÍSTICA.
En muchas comunidades se interrumpe la Plegaria eucarística varias veces con antífonas breves. Es bueno que sean realmente breves y ojalá con textos que estén en armonía con la Plegaria eucarística. Sirven muchos de los cantos de Taizé, pero seria bueno componer nuevos.
*CORDERO DE DIOS.
Después del Padre Nuestro tienen lugar dos gestos que introducen a la comunión: el gesto de la paz y la fracción del pan. En muchos lugares se ha dado la desaparición práctica de este canto, siendo sustituido por los llamados "cantos de paz". Estos cantos, no están previstos en el Misal. Estos cantos han aparecido por el deseo de resaltar los aspectos de unión de la asamblea que la celebración supone. Además, en la mayoría de cantos de paz utilizados hay muy poca referencia cristiana directa (las letras dicen que estamos o debemos estar unidos, pero dicen muy poco que Jesucristo es el que realiza esta unión).
Mientras el sacerdote parte el pan y prepara el momento de la comunión, la asamblea confiesa el sentido del rito que está por celebrar tomando las palabras de Juan Bautista: Cristo es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Felices los que están invitados a comulgar de ese pan como un solo cuerpo.
El Cordero de Dios puede cantarse o recitarse. Si se canta es bueno considerar atentamente su duración, de modo que coincida con la acción del sacerdote.
CANTOS DE COMUNION.
La comunión es el rito cumbre de la eucaristía. Acompañarlo con música instrumental y cantos ayuda a vivirlo en el ambiente festivo, reflexivo y fraterno que lo caracteriza. Los cantos expresan la unidad de quienes se acercan al mismo altar y el gozo de participar en el anticipo del banquete del Reinado de Dios.
Los cantos pueden aludir a la comunión misma o a los motivos particulares de la eucaristía que se celebra o del tiempo litúrgico que se está viviendo. La función del coro es particularmente importante en estos cantos, ya que la asamblea está moviéndose para la comunión. Una vez finalizado el rito, se puede convidar a todos a cantar un canto meditativo, de acción de gracias. La comunión, sobre todo en misas diarias, puede ser un momento acompañado sólo de música instrumental. En cualquier caso, los cantos o la música de comunión son para acompañar la comunión de la asamblea, de modo que no es adecuado usar cantos demasiado movidos o con aplausos.
CANTO MEDITATIVO.
En muchas comunidades se usa cantar un canto meditativo, tranquilo, después de finalizado el rito de la comunión. Ayuda a dar valor a ese momento y a la oración personal que despierta el encuentro con Jesús.
CANTO FINAL.
Este canto no forma parte de la tradición de la Iglesia, pero es muy querido en las comunidades de nuestro continente, generalmente con un sentido mariano (dedicado a la Virgen María), de acción de gracias (por la liturgia vivida o por la vida) o de misión (ya que al salir de la misa volvemos a retomar nuestro compromiso por el Reino). Tiene sentido sólo si es un canto con la asamblea presente. El animador debe motivarla a permanecer en la iglesia. Si se está disolviendo, más vale acompañar el momento con música instrumental
viernes, 22 de febrero de 2008
LOS CANTOS DE LA MISA: Su lugar y su sentido

LOS CANTOS DE LA MISA:
Su lugar y su sentido
La música y el canto son esenciales en toda fiesta humana, y también en nuestras celebraciones litúrgicas. No son un mero adorno, "para que la celebración salga bonita", sino que son oración hecha música, palabra cantada.
"Cantar es orar dos veces", afirma un dicho tradicional de la Iglesia. Para que el canto y la música tengan en la celebración de la comunidad el lugar que les corresponde, es necesaria una buena preparación litúrgica y musical de quienes componen el "coro", y que éste sea siempre un servidor de la asamblea, no un coro "espectáculo". Ojalá pudiéramos enriquecer siempre el coro con instrumentos: guitarras como base, pero también panderetas, bombos, bongós, triángulos y otros instrumentos sencillos, según el gusto y las posibilidades de cada comunidad. Para las ocasiones especiales un coro con varios instrumentos enriquece la fiesta.
Una celebración, especialmente una eucaristía sin canto, es como un día nublado: igual es día, pero le falta algo para ser alegre, para estar lleno de vida. Por eso, el servicio que prestan los guitarristas, vocalistas y otros instrumentistas es uno de los más importantes y hermosos para la liturgia de la comunidad. Los cantos de la eucaristía deberían ser siempre cuidadosamente preparados por el equipo de liturgia y el coro.
La improvisación, lamentablemente demasiado común en muchas comunidades, empobrece nuestra posibilidad de alabar al Señor. Los cantos deben ser conocidos por los fieles. Una de las tareas de todo coro es enseñar cantos y ensayarlos con la
asamblea.
En la misa y en los demás sacramentos, cada canto tiene su sentido y su lugar.
No se debería cantar cualquier canto en cualquier momento de la misa.
Ni en cualquier tiempo del año, porque la liturgia pasa por momentos muy diversos y característicos a lo largo del año litúrgico.
En ella hay varios cantos cuyo texto se halla en el propio misal: el acto penitencial, el "Gloria", el "Santo" y el "Cordero".
Para lograr una buena celebración
El coro no está en la celebración como “coro” que actúa dando un concierto, sino como miembros de la asamblea que viven la celebración.
Evitar, por tanto:
Estar en las celebraciones mirando partituras, pasándose mensajes, afinando instrumentos…, cantar solos, sin la participación de la asamblea.
La misión del coro es animar la asamblea. Por tanto, será preferible que una asamblea cante cosas sencillas, a que un coro se luzca, pero sin la participación de la asamblea. Los conciertos, después de las celebraciones.
No a …
Las celebraciones standard. No hay que cantar todo el año los mismos cantos: hay que distinguir los tiempos litúrgicos, los días de especial solemnidad... Hay que adaptar los cantos a la realidad y posibilidades de cada asamblea.
Las celebraciones standard: los cantos no tienen por qué cantarse necesariamente íntegros. Habrá que hacerlos durar el tiempo justo. Y en un canto muy largo tampoco es necesario cantar siempre las primeras estrofas.
En los cantos hay que mirar...
El contenido: Que lo que se diga en el canto esté bien, y además, que esté bien dicho. Las letras de los cantos tienen un gran peso en la formación del estilo cristiano de cada persona y de cada asamblea.
La música: Que tenga calidad, que resulte agradable cantarla, y que la asamblea sea capaz de cantarla bien.
El clima que crean: Hay momentos que exigen un canto más reposado, en otros más alegre.
Es importante...
Cantar y cantar bien: Ello ayuda a crear un clima de oración y alabanza en nuestras celebraciones.
Saber dosificar el canto: Ello ayuda a crear un clima de oración y alabanza en nuestras adaptándose a la de cada asamblea
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